Muchas enfermedades oculares no duelen y no dan señales hasta que ya están avanzadas. Un control a tiempo puede marcar la diferencia entre un tratamiento simple y una pérdida de visión irreversible. Sin embargo, la mayoría de las personas solo consultan al oftalmólogo cuando algo les molesta, y para entonces puede ser tarde.
La frecuencia ideal de los controles varía según la etapa de la vida. No es lo mismo lo que necesita un bebé recién nacido que un adulto de 50 años. A continuación te compartimos las recomendaciones actualizadas que seguimos en NortVision para cada grupo de edad.
Controles según la edad
Revisiones al nacer, a los 3 meses, 6 meses y al año
El primer examen ocular se realiza en las primeras semanas de vida para verificar la correcta formación de los ojos: tamaño, transparencia del cristalino y reflejos pupilares. Esto es especialmente importante en bebés prematuros, que tienen mayor riesgo de retinopatía. Las revisiones a los 3, 6 y 12 meses permiten detectar tempranamente problemas como estrabismo o cataratas congénitas.
Al menos un control entre los 3 y 5 años
Este período es clave para detectar la amblopía (el llamado “ojo vago”), una condición que si se trata antes de los 6-7 años tiene excelente respuesta al tratamiento. A esta edad también se pueden identificar hipermetropías altas, astigmatismos y estrabismos que pueden afectar el desarrollo visual y el rendimiento escolar.
Cada 1 a 2 años
Durante la etapa escolar es común que aparezca o progrese la miopía, especialmente con el aumento del tiempo frente a pantallas. Un niño que no ve bien el pizarrón puede tener bajo rendimiento académico sin que nadie sospeche la causa. Si tu hijo entrecierra los ojos, se acerca mucho al celular o se queja de dolor de cabeza, no esperes al próximo control: consultá.
Cada 3 a 5 años
Si no tenés antecedentes de problemas oculares y tu visión es buena, un control cada 3 a 5 años suele ser suficiente. Sin embargo, quienes usan lentes de contacto deberían tener un seguimiento anual para monitorear la salud corneal. Este es también el momento ideal para evaluar si sos candidato a cirugía refractiva si querés dejar de depender de anteojos o lentes de contacto.
Cada 2 años
A partir de los 40, la presbicia (vista cansada) se instala progresivamente y aparece la necesidad de anteojos para leer. Pero lo más importante de esta etapa es que aumenta el riesgo de glaucoma, una enfermedad silenciosa que daña el nervio óptico sin que lo notes. Un estudio de presión ocular y fondo de ojo puede detectarlo a tiempo. También es el momento de hacer un primer control de la mácula para descartar signos tempranos de degeneración.
Todos los años
Después de los 60, el control anual es indispensable. Las cataratas afectan a la mayoría de las personas en esta franja etaria, el riesgo de glaucoma se duplica, y la degeneración macular relacionada con la edad es una de las principales causas de pérdida de visión. La detección temprana permite tratamientos que preservan la visión, mientras que la demora puede llevar a daños irreversibles.
Factores de riesgo que requieren controles más frecuentes
Independientemente de tu edad, hay situaciones que justifican visitar al oftalmólogo con mayor frecuencia:
Consultá anualmente si tenés alguno de estos factores:
- Diabetes: la retinopatía diabética puede causar ceguera y no da síntomas al principio. Todo paciente diabético necesita un fondo de ojo anual.
- Antecedentes familiares de glaucoma: si tu padre, madre o hermanos tienen glaucoma, tu riesgo es hasta 10 veces mayor.
- Miopía alta (más de 6 dioptrias): aumenta el riesgo de desprendimiento de retina, glaucoma y degeneración macular.
- Hipertensión arterial: puede afectar los vasos sanguíneos de la retina.
- Uso prolongado de corticoides: pueden elevar la presión ocular y favorecer cataratas.
- Antecedentes de traumatismos oculares: los golpes en los ojos pueden tener consecuencias que se manifiestan años después.
¿Qué incluye un control oftalmológico completo?
Un examen completo no es solo leer letras en una pantalla. En NortVision, un control integral incluye la medición de la agudeza visual, la evaluación de la graduación (refracción), la toma de presión intraocular para descartar glaucoma, el examen del segmento anterior con lámpara de hendidura y el fondo de ojo para evaluar retina y nervio óptico. Según tu caso particular, pueden agregarse estudios como la tomografía de coherencia óptica (OCT), la topografía corneal o el campo visual.
El estudio completo dura entre 30 y 45 minutos, y en muchos casos se pueden hacer todos los estudios necesarios en una sola visita.
El mensaje principal
No esperes a ver mal para consultar. La mayoría de las enfermedades oculares graves son tratables cuando se detectan a tiempo, pero muchas no dan síntomas hasta que ya causaron daño. Un control preventivo es la mejor inversión que podés hacer por tu visión.
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