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Patología · Superficie ocular

Complicaciones de lentes de contacto

Los lentes de contacto son seguros cuando se usan bien, pero pueden causar complicaciones, desde irritación y ojo seco hasta infecciones de la córnea que ponen en riesgo la visión.

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Los lentes de contacto son seguros cuando se usan bien, pero pueden causar complicaciones, desde irritación y ojo seco hasta infecciones de la córnea que ponen en riesgo la visión. Saber reconocer las señales de alarma y cuidar la higiene marca la diferencia.

Lentes de contacto y salud ocular

Millones de personas usan lentes de contacto para corregir la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo o la presbicia. Bien adaptados y con buenos hábitos, son una opción cómoda y segura. Pero un lente de contacto es un objeto que apoya directamente sobre la córnea, y eso implica algunos riesgos.

El lente reduce en parte el oxígeno que llega a la córnea, puede retener gérmenes si no se limpia bien y altera la película de lágrima. Por eso la mayoría de las complicaciones de los lentes de contacto se relacionan con el uso: dormir con ellos, usarlos más horas o más días de lo indicado, o descuidar la limpieza.

Hay lentes blandos de uso diario, quincenal o mensual, lentes rígidos permeables al gas y lentes especiales para casos como el queratocono. Cada tipo tiene sus reglas de uso y limpieza, y todos deben ser indicados y controlados por un profesional, incluso los lentes de color sin aumento.

Principales complicaciones de los lentes de contacto

Pueden ser leves y pasajeras o graves. Las más frecuentes son:

  • Queratitis infecciosa: infección de la córnea por bacterias, hongos o parásitos como la Acanthamoeba. Es la complicación más seria y puede evolucionar a una úlcera de córnea.
  • Úlcera corneal: una lesión abierta en la córnea, casi siempre por infección, que puede dejar cicatriz y afectar la visión.
  • Ojo seco: sensación de sequedad, ardor y menor tolerancia al lente a lo largo del día.
  • Conjuntivitis papilar gigante: una reacción alérgica en la cara interna del párpado superior, con picazón, mucosidad y lentes que se mueven de lugar.
  • Abrasión corneal: raspones en la superficie de la córnea al poner o sacar el lente, o por un lente dañado.
  • Neovascularización corneal: crecimiento de vasos sanguíneos sobre la córnea por falta crónica de oxígeno.
  • Reacciones a las soluciones de limpieza, con ojo rojo e irritación.
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Síntomas y señales de alarma

Ante cualquier molestia, la primera medida siempre es retirar los lentes. Los síntomas que deben llamar la atención son:

  • Ojo rojo que no mejora al sacar el lente
  • Dolor en el ojo
  • Molestia intensa con la luz
  • Visión borrosa o disminución de la visión
  • Lagrimeo abundante o secreción
  • Sensación de cuerpo extraño persistente
  • Una mancha blanca o grisácea en la córnea
Consultá de urgencia

Si usás lentes de contacto y tenés ojo rojo con dolor, molestia con la luz o visión borrosa, sacate los lentes y consultá en el día. Una infección de la córnea puede avanzar en pocas horas y dejar secuelas en la visión si no se trata a tiempo. Guardá los lentes y el estuche, porque pueden servir para identificar el germen.

Causas y factores de riesgo

La mayoría de las complicaciones se pueden prevenir. Los hábitos que más aumentan el riesgo son:

  • Dormir con los lentes puestos, aunque sean de uso prolongado
  • Usarlos más horas por día o más tiempo del que indica el fabricante
  • No lavarse las manos antes de manipularlos
  • Enjuagar lentes o estuche con agua de la canilla
  • Reutilizar o rellenar la solución en lugar de cambiarla
  • No cambiar el estuche con regularidad
  • Nadar, bañarse o ducharse con los lentes puestos
  • Usar lentes cosméticos o sin indicación ni adaptación profesional

El contacto con agua es especialmente riesgoso porque puede transmitir Acanthamoeba, un parásito que causa una queratitis grave y difícil de tratar.

¿Cómo se diagnostican?

El oftalmólogo examina el ojo con la lámpara de hendidura, muchas veces con fluoresceína, un colorante que resalta las lesiones de la córnea. Así puede distinguir entre una irritación simple, una abrasión, una reacción alérgica o una infección.

Si hay sospecha de infección, puede tomarse una muestra de la córnea para cultivo, de modo de identificar el germen y elegir el tratamiento. En Nortvision la consulta y los estudios se resuelven el mismo día, algo importante cuando se trata de una urgencia.

Tratamiento de las complicaciones por lentes de contacto

Depende del problema. Las irritaciones leves y el ojo seco suelen mejorar suspendiendo el lente por un tiempo y usando lágrimas artificiales. La conjuntivitis papilar gigante se trata con gotas antialérgicas o antiinflamatorias y, muchas veces, cambiando el tipo de lente o la solución.

Las infecciones de la córnea requieren tratamiento urgente con gotas antibióticas, antifúngicas o antiparasitarias según el germen, aplicadas con mucha frecuencia al principio y con controles cercanos. Los casos más graves pueden dejar una cicatriz que afecte la visión y, en situaciones extremas, necesitar cirugía.

En todos los casos no hay que volver a usar los lentes hasta que el oftalmólogo lo indique. El especialista evaluará tu caso y te dirá si conviene cambiar el tipo de lente o el esquema de uso.

Cómo usar lentes de contacto de forma segura

Algunas reglas simples reducen mucho el riesgo: lavarse y secarse las manos antes de tocarlos, usar siempre solución nueva, no dormir con ellos salvo indicación médica, respetar el tiempo de recambio, no mojarlos con agua y cambiar el estuche cada pocos meses. Tené siempre un par de anteojos actualizado para descansar los ojos.

También es importante hacer controles oftalmológicos periódicos aunque veas bien, porque algunos problemas empiezan sin síntomas. Si notás que cada vez tolerás menos los lentes, puede haber ojo seco o blefaritis detrás, y tratarlos suele mejorar la comodidad.

Preguntas frecuentes

¿Es peligroso dormir con lentes de contacto?
Sí, dormir con los lentes aumenta mucho el riesgo de infección de la córnea, incluso con lentes aprobados para uso prolongado. Lo más seguro es retirarlos siempre antes de dormir, salvo que el oftalmólogo indique otra cosa.
¿Qué hago si tengo el ojo rojo y uso lentes de contacto?
Sacate los lentes y no vuelvas a ponerlos. Si hay dolor, molestia con la luz o ves borroso, consultá en el día. Llevá los lentes y el estuche a la consulta.
¿Puedo nadar o ducharme con lentes de contacto?
No es recomendable. El agua de la canilla, la pileta o el mar puede contener gérmenes, como la Acanthamoeba, que se adhieren al lente y causan infecciones graves. Si los usás para nadar, combinalos con antiparras herméticas y descartalos después.
¿Por qué ya no tolero los lentes de contacto como antes?
Las causas más comunes son el ojo seco, la blefaritis, una alergia al material o a la solución, o lentes que ya no se adaptan bien. Conviene hacer una consulta para encontrar la causa antes de seguir usándolos.
¿Los lentes de contacto descartables son más seguros?
Los lentes de reemplazo frecuente, y sobre todo los diarios, reducen los depósitos y la necesidad de limpieza. Igual hay que respetar las reglas de higiene y no usarlos más tiempo del indicado.

Fuentes y lecturas recomendadas

Contenido informativo elaborado por el equipo médico de Nortvision. No reemplaza la consulta con un oftalmólogo.

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