El glaucoma es una enfermedad que daña de a poco el nervio óptico y, sin tratamiento, puede llevar a la pérdida de visión. Casi no da síntomas al principio, por eso detectarlo a tiempo con un control oftalmológico es la mejor forma de cuidar la vista.
Qué es el glaucoma
El glaucoma no es una sola enfermedad sino un grupo de enfermedades que tienen algo en común: dañan el nervio óptico, el cable que lleva la información visual desde el ojo hasta el cerebro. Ese daño es progresivo y la visión que se pierde no se recupera, por eso el glaucoma es una de las principales causas de ceguera evitable en el mundo.
En la mayoría de los casos el problema está relacionado con la presión dentro del ojo, también llamada presión intraocular. El ojo produce todo el tiempo un líquido transparente, el humor acuoso, que circula y sale por una zona de drenaje llamada ángulo, donde está el trabéculo. Si ese drenaje funciona mal, el líquido se acumula, la presión sube y las fibras del nervio óptico se van dañando.
Sin embargo, la presión alta no lo explica todo. Hay personas con presión elevada que nunca desarrollan glaucoma y otras con presión normal que sí lo tienen. Por eso el diagnóstico no se basa en un solo número, sino en el estado del nervio óptico y del campo visual.
Así ve una persona con glaucoma
El glaucoma avanza desde los bordes: el campo visual se achica hasta parecer un túnel, muchas veces sin que la persona lo note. Deslizá para comparar.


Tipos de glaucoma
Conocer el tipo de glaucoma es clave porque cambia el tratamiento. Los más frecuentes son:
- Glaucoma de ángulo abierto: es el más común. El drenaje parece abierto pero funciona cada vez peor, la presión sube lentamente y el daño avanza sin dar señales.
- Glaucoma de ángulo cerrado o ángulo estrecho: el iris tapa la zona de drenaje. Puede ser crónico o presentarse como una crisis aguda, que es una urgencia.
- Glaucoma de tensión normal: el nervio óptico se daña aunque la presión esté dentro de valores habituales.
- Glaucoma secundario: aparece como consecuencia de otra causa, como un golpe en el ojo, una inflamación (uveítis), el uso prolongado de corticoides, la diabetes o una cirugía previa.
- Glaucoma pediátrico o congénito: afecta a bebés y chicos, en general por un desarrollo incompleto del sistema de drenaje.
El glaucoma, en 30 segundos
Síntomas del glaucoma: ¿por qué lo llaman el ladrón silencioso de la vista?
El glaucoma de ángulo abierto no duele ni produce ojo rojo. La pérdida empieza por la visión periférica, la de los costados, y el otro ojo y el cerebro compensan lo que falta. Por eso muchas personas recién notan algo cuando el daño ya es importante.
Con el tiempo pueden aparecer:
- Zonas ciegas en la visión lateral que se descubren al chocarse con objetos o no ver un auto que viene de costado
- Sensación de ver a través de un tubo (visión en túnel) en etapas avanzadas
- Dificultad para adaptarse a la oscuridad o para ver con poco contraste
El glaucoma agudo de ángulo cerrado es distinto: da síntomas fuertes y repentinos, como dolor intenso en el ojo, ojo rojo, visión borrosa, halos de colores alrededor de las luces, dolor de cabeza, náuseas y vómitos.
Causas y factores de riesgo del glaucoma
Cualquier persona puede tener glaucoma, pero algunas tienen más chances. Los factores de riesgo más conocidos son:
- Tener más de 40 años, con un riesgo que aumenta con la edad
- Tener familiares directos con glaucoma
- Presión intraocular elevada (hipertensión ocular)
- Ascendencia africana o latina para el glaucoma de ángulo abierto, y ascendencia asiática para el de ángulo cerrado
- Miopía alta o hipermetropía alta
- Córnea más delgada de lo habitual
- Diabetes, presión arterial alta o baja y problemas de circulación
- Uso prolongado de corticoides, en gotas, inhalados o por boca
- Antecedente de golpes o lesiones en el ojo
Si tenés uno o más de estos factores, conviene hacer controles con más frecuencia aunque veas bien.
¿Cómo se diagnostica el glaucoma?
El diagnóstico se hace en una consulta oftalmológica completa. No alcanza con medir la presión: hay que evaluar el nervio óptico, el ángulo de drenaje y la función visual. Los estudios más usados son:
- Tonometría: mide la presión ocular. A veces se hacen varias tomas en distintos momentos del día (curva de presión).
- Campo visual computarizado: detecta zonas de la visión periférica que se perdieron, aunque la persona no las haya notado.
- OCT de nervio óptico: una tomografía que mide el grosor de la capa de fibras nerviosas y permite ver daño temprano.
- Gonioscopía: con una lente especial y la lámpara de hendidura se observa el ángulo para saber si es abierto o cerrado.
- Paquimetría: mide el espesor de la córnea, que influye en cómo se interpreta la presión medida.
- Fondo de ojo y retinografía: permiten ver y documentar el aspecto del nervio óptico.
Estos estudios también sirven como punto de partida para comparar en los controles y saber si la enfermedad está estable o avanza. En Nortvision la consulta y los estudios se hacen el mismo día, en cualquiera de las dos sedes de Recoleta.
Tratamiento del glaucoma
El tratamiento del glaucoma busca bajar la presión intraocular hasta un valor que frene o enlentezca el daño del nervio óptico. Ese valor objetivo es personal y lo define el especialista según el tipo de glaucoma, la etapa y otros factores. El daño ya producido no se revierte, pero se puede proteger la visión que queda.
Las opciones principales son:
- Gotas hipotensoras: son el tratamiento inicial más habitual. Hay que usarlas todos los días, aunque no se note ninguna diferencia.
- Trabeculoplastia: un láser que mejora el drenaje en el glaucoma de ángulo abierto. Puede usarse al inicio o para complementar las gotas.
- Iridotomía periférica: un láser que abre un pequeño orificio en el iris para tratar o prevenir el glaucoma de ángulo cerrado.
- Trabeculectomía: una cirugía que crea una nueva vía de salida para el líquido cuando las gotas y el láser no alcanzan.
- Implantes o dispositivos de drenaje y otras técnicas quirúrgicas, según el caso.
- Goniotomía y otras cirugías del ángulo, sobre todo en el glaucoma pediátrico.
A veces se combinan tratamientos, por ejemplo gotas con láser, o una cirugía de glaucoma junto con la de catarata. El especialista evaluará tu caso y te explicará qué conviene y por qué. Si hace falta cirugía, la clínica cuenta con quirófano propio.
Cuándo consultar de urgencia
Consultá de inmediato si tenés dolor fuerte en un ojo con ojo rojo, visión borrosa repentina, halos de colores alrededor de las luces, dolor de cabeza, náuseas o vómitos. Puede ser un glaucoma agudo de ángulo cerrado, una urgencia que necesita tratamiento en pocas horas para evitar una pérdida de visión permanente.
Controles y cuidados si tenés glaucoma
El glaucoma no tiene cura pero sí control. La mayoría de las personas que siguen el tratamiento y hacen sus controles conservan una visión útil durante toda la vida. Algunas recomendaciones:
- Usá las gotas todos los días y a la hora indicada, y no las suspendas por tu cuenta
- Contale al oftalmólogo si las gotas te irritan o te cuesta aplicarlas: hay alternativas
- Avisá a tus otros médicos que tenés glaucoma, sobre todo si te indican corticoides
- Respetá los controles aunque veas bien, porque el daño avanza sin síntomas
- Pedile a tus familiares directos que se controlen
Como prevención general, a partir de los 40 años conviene hacer un control oftalmológico completo que incluya medición de la presión y evaluación del nervio óptico, y antes si tenés antecedentes familiares.
Preguntas frecuentes
¿El glaucoma tiene cura?
¿Tener la presión ocular alta significa que tengo glaucoma?
¿Me puedo quedar ciego por glaucoma?
¿El glaucoma es hereditario?
¿Cada cuánto tengo que controlarme si tengo glaucoma?
¿Puedo dejar las gotas si me siento bien?
Fuentes y lecturas recomendadas
- ¿Qué es el glaucoma? Causas, síntomas, diagnóstico, tratamiento · Academia Americana de Oftalmología
- Glaucoma · National Eye Institute
- Tipos de glaucoma · National Eye Institute
- Pruebas de glaucoma · MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.)
- Glaucoma · Manual MSD, versión para público general
Contenido informativo elaborado por el equipo médico de Nortvision. No reemplaza la consulta con un oftalmólogo.


