La trabeculoplastia es un tratamiento con láser que mejora el drenaje natural del ojo para bajar la presión intraocular. Se usa sobre todo en el glaucoma de ángulo abierto, se hace en pocos minutos y no requiere cortes.
Qué es la trabeculoplastia
La trabeculoplastia es un procedimiento láser para tratar el glaucoma. Actúa sobre el trabéculo, una especie de filtro ubicado en el ángulo del ojo por donde sale el humor acuoso, el líquido que llena la parte de adelante del ojo.
En el glaucoma de ángulo abierto ese filtro funciona cada vez peor, el líquido sale con dificultad y la presión sube. El láser estimula el tejido del trabéculo para que el drenaje mejore y así la presión baje, lo que ayuda a proteger el nervio óptico.
Existen dos variantes principales. La trabeculoplastia con láser de argón (ALT) fue la primera en usarse. Hoy la más indicada es la trabeculoplastia láser selectiva (SLT), que usa menos energía, actúa solo sobre algunas células del trabéculo y casi no deja marcas en el tejido, por lo que en muchos casos puede repetirse.
¿Para quién está indicada la trabeculoplastia láser?
La decisión la toma el especialista en glaucoma después de evaluar el ojo. En general, la trabeculoplastia puede considerarse en estas situaciones:
- Glaucoma primario de ángulo abierto
- Hipertensión ocular con riesgo de desarrollar glaucoma
- Algunos glaucomas secundarios de ángulo abierto, como el pseudoexfoliativo o el pigmentario
- Personas que no toleran las gotas, tienen efectos adversos o no logran usarlas todos los días
- Casos en que las gotas no alcanzan para llegar a la presión buscada
- Como primer tratamiento, en lugar de las gotas, cuando el especialista lo considera adecuado
No suele ser útil en el glaucoma de ángulo cerrado ni cuando el ángulo está dañado o tapado por cicatrices. En esos casos pueden indicarse otros tratamientos, como la iridotomía periférica o la trabeculectomía.
Elegir el láser como primer paso tiene algunas ventajas: evita depender de aplicarse gotas todos los días y reduce sus efectos adversos, como el ojo rojo o la irritación. Igual, no reemplaza los controles. El especialista evaluará tu caso, te explicará las alternativas y juntos van a definir el mejor camino según tu tipo de glaucoma y tu rutina.
El glaucoma, en 30 segundos
Cómo es el procedimiento
La trabeculoplastia es ambulatoria y se hace sentado, frente a un equipo parecido a la lámpara de hendidura que se usa en la consulta. No hace falta internación ni ayuno.
- Se colocan gotas anestésicas y, en general, una gota para prevenir que la presión suba después del láser
- El médico apoya sobre el ojo una lente de contacto especial que permite ver y apuntar al ángulo
- Se aplican pequeños disparos de láser sobre el trabéculo; podés ver destellos de luz y sentir alguna molestia leve
- El tratamiento dura pocos minutos
- Después se controla la presión antes de que vuelvas a tu casa
Se puede tratar todo el contorno del ángulo o solo una parte, y a veces se trata un ojo por vez. Conviene ir acompañado, porque la visión puede quedar algo borrosa durante unas horas.
Recuperación y cuidados después de la trabeculoplastia
La recuperación suele ser rápida y la mayoría de las personas retoma sus actividades habituales al día siguiente, o incluso el mismo día. Es normal tener:
- Visión algo borrosa por unas horas, por la lente y las gotas
- Leve irritación, ojo un poco rojo o sensibilidad a la luz
- Molestia leve que se maneja con analgésicos comunes si hace falta
El médico puede indicar gotas antiinflamatorias por unos días. Salvo indicación contraria, seguí usando tus gotas para el glaucoma como siempre: el efecto del láser no es inmediato y puede tardar algunas semanas en verse. Por eso se programan controles para medir la presión y decidir si hay que ajustar la medicación.
Resultados esperables y riesgos
El objetivo es bajar la presión intraocular para frenar o enlentecer el daño del nervio óptico. La respuesta varía de una persona a otra: en algunos casos permite reducir o evitar las gotas, y en otros se sigue necesitando medicación. El láser no recupera la visión perdida por el glaucoma.
El efecto suele disminuir con los años. Cuando eso pasa, según el caso, la SLT puede repetirse o se evalúan otras opciones. Es un procedimiento considerado seguro, pero como todo tratamiento tiene riesgos posibles:
- Aumento transitorio de la presión en las horas siguientes
- Inflamación leve dentro del ojo
- Visión borrosa o enrojecimiento pasajeros
- Falta de respuesta suficiente, que obliga a sumar gotas u otros tratamientos
Consultá de inmediato si después del láser tenés dolor intenso en el ojo, mucho enrojecimiento, náuseas o una baja importante de la visión.
Estudios previos
Antes de indicar una trabeculoplastia, el especialista necesita confirmar el tipo de glaucoma y el estado del ojo. Los estudios habituales son:
- Tonometría, para conocer la presión de partida
- Gonioscopía, para confirmar que el ángulo está abierto
- Campo visual computarizado
- OCT de nervio óptico y capa de fibras nerviosas
- Paquimetría, para medir el espesor de la córnea
En Nortvision la consulta y estos estudios se hacen el mismo día, en cualquiera de las dos sedes de Recoleta, de lunes a viernes de 9 a 19 h.
Preguntas frecuentes
¿La trabeculoplastia duele?
¿Voy a poder dejar las gotas después del láser?
¿Cuánto dura el efecto de la trabeculoplastia?
¿Qué diferencia hay entre SLT y ALT?
¿Puedo manejar después de una trabeculoplastia?
Fuentes y lecturas recomendadas
- Trabeculoplastia láser selectiva: 10 preguntas frecuentes · Glaucoma Research Foundation
- Cirugía láser (para el glaucoma) · BrightFocus Foundation
- ¿Qué es el glaucoma? Causas, síntomas, diagnóstico, tratamiento · Academia Americana de Oftalmología
- Glaucoma · Manual MSD, versión para público general
Contenido informativo elaborado por el equipo médico de Nortvision. No reemplaza la consulta con un oftalmólogo.


