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Patología · Glaucoma

Glaucoma pediátrico

El glaucoma pediátrico es un aumento de la presión dentro del ojo que aparece en bebés y chicos y puede dañar el nervio óptico.

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El glaucoma pediátrico es un aumento de la presión dentro del ojo que aparece en bebés y chicos y puede dañar el nervio óptico. Es poco frecuente, pero detectarlo temprano cambia el pronóstico: muchas veces el tratamiento es quirúrgico y conviene hacerlo cuanto antes.

Qué es el glaucoma pediátrico

El glaucoma pediátrico, también llamado glaucoma infantil o glaucoma congénito cuando está presente desde el nacimiento, es una enfermedad en la que la presión dentro del ojo sube y daña el nervio óptico, que es el que lleva la imagen al cerebro. Es mucho menos frecuente que el glaucoma del adulto, pero puede ser más agresivo.

El ojo produce de manera constante un líquido transparente, el humor acuoso, que sale por una zona de drenaje ubicada en el ángulo del ojo. En muchos chicos con glaucoma ese sistema de drenaje no terminó de formarse bien antes de nacer, el líquido no sale como debería y la presión aumenta.

En los bebés las paredes del ojo todavía son elásticas. Por eso, cuando la presión sube, el ojo puede agrandarse y la córnea estirarse y ponerse turbia. Además del daño en el nervio óptico, esto puede provocar miopía o astigmatismo altos, estrabismo y ambliopía (ojo vago), que también necesitan tratamiento.

Simulador

Así ve una persona con glaucoma pediátrico

Además de la pérdida del campo visual, los chicos suelen tener sensibilidad a la luz y lagrimeo. Deslizá para comparar.

Escena con visión normal: una calle de Recoleta y un celular en la mano
Simulación de la misma escena vista por una persona con glaucoma pediátrico
Simulación aproximada con fines ilustrativos. Cada caso es distinto: el diagnóstico lo hace un especialista.

Tipos de glaucoma en la infancia

Los especialistas suelen dividir el glaucoma pediátrico en dos grandes grupos:

  • Glaucoma congénito primario: se debe a un desarrollo anormal del ángulo de drenaje. Puede notarse al nacer o en los primeros meses o años de vida, y muchas veces afecta a los dos ojos.
  • Glaucoma secundario: aparece asociado a otra enfermedad o situación, como alteraciones del iris o de la córnea, síndromes como el de Sturge-Weber, inflamaciones, golpes en el ojo, el uso prolongado de corticoides o una cirugía previa, por ejemplo de catarata congénita.

También existe el glaucoma juvenil, que aparece en chicos más grandes o adolescentes y se comporta de forma parecida al glaucoma de ángulo abierto del adulto, es decir, sin síntomas al principio.

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Síntomas del glaucoma congénito: señales para estar atentos

Un bebé no puede contar que ve mal, así que los padres y el pediatra suelen ser los primeros en notar algo distinto. Las señales más características son:

  • Lagrimeo constante sin que el bebé esté llorando
  • Molestia marcada con la luz: cierra los ojos, los aprieta o esconde la cara
  • Ojos que se ven más grandes de lo habitual, a veces uno más que el otro
  • Córnea turbia, opaca o de aspecto azulado o grisáceo
  • Ojo rojo o parpadeo frecuente
  • En chicos más grandes, miopía que aumenta rápido o dificultad para ver

El lagrimeo en los bebés muchas veces se debe a una obstrucción del conducto lagrimal, que es mucho más común y benigna. Pero si el lagrimeo viene junto con molestia a la luz o córnea turbia, hay que consultar al oftalmólogo sin demora.

Causas y factores de riesgo

En el glaucoma congénito primario la causa es un desarrollo incompleto del trabéculo, el filtro por donde sale el humor acuoso. En algunos casos hay un componente genético, por eso tener familiares con glaucoma congénito aumenta la probabilidad.

Otros factores asociados son las malformaciones del segmento anterior del ojo, algunos síndromes, la cirugía de catarata en la infancia, los traumatismos oculares y el uso prolongado de corticoides. Los chicos con estos antecedentes necesitan controles oftalmológicos periódicos.

¿Cómo se diagnostica el glaucoma pediátrico?

El diagnóstico lo hace un oftalmólogo con un examen completo. En bebés y chicos pequeños, que no pueden quedarse quietos ni colaborar, muchas veces parte del examen se completa con sedación o anestesia. Las evaluaciones habituales incluyen:

  • Tonometría, para medir la presión intraocular
  • Medición del diámetro de la córnea y examen de su transparencia
  • Paquimetría, para medir el espesor de la córnea
  • Gonioscopía, para ver cómo se formó el ángulo de drenaje
  • Fondo de ojo y retinografía, para evaluar el nervio óptico
  • Ecografía o biometría para medir el largo del ojo y seguir su crecimiento
  • En chicos más grandes, campo visual computarizado y OCT de nervio óptico
  • Evaluación de la refracción, para detectar la necesidad de anteojos

Estos datos sirven para confirmar el diagnóstico, decidir el tratamiento y comparar en cada control si la presión y el ojo están estables.

Tratamiento del glaucoma pediátrico

A diferencia del glaucoma del adulto, en el glaucoma congénito primario el tratamiento principal suele ser la cirugía, porque el problema es estructural. Las gotas para bajar la presión se usan muchas veces antes de operar o como complemento, pero rara vez alcanzan solas.

Las cirugías más usadas buscan abrir el sistema de drenaje que no se formó bien:

  • Goniotomía: a través de la córnea y con una lente especial, el cirujano abre el tejido que bloquea el ángulo. Requiere que la córnea esté lo bastante transparente.
  • Trabeculotomía: se abre el sistema de drenaje desde afuera del ojo, y es útil también cuando la córnea está turbia.
  • Trabeculectomía o dispositivos de drenaje: se reservan para casos que no se controlan con las cirugías anteriores o para algunos glaucomas secundarios.

Algunos chicos necesitan más de una cirugía a lo largo del tiempo. El especialista evaluará cada caso y explicará a la familia qué opción conviene.

Seguimiento y cuidado de la visión

Bajar la presión es solo una parte del tratamiento. Durante la infancia el sistema visual todavía se está desarrollando, así que también hay que corregir con anteojos los defectos de refracción y tratar la ambliopía si aparece, por ejemplo con parches.

El glaucoma pediátrico requiere controles de por vida, más frecuentes al principio. En Nortvision la consulta y los estudios se hacen el mismo día, en las sedes de Junín 889 y Av. Santa Fe 1970, en Recoleta.

Preguntas frecuentes

¿El glaucoma congénito se puede curar?
No se habla de cura, pero con un tratamiento a tiempo muchos chicos logran mantener la presión controlada y conservar una buena visión. El daño que ya se produjo en el nervio óptico no se revierte, por eso es tan importante diagnosticarlo y operarlo temprano.
Mi bebé lagrimea mucho, ¿puede ser glaucoma?
La causa más frecuente de lagrimeo en bebés es la obstrucción del conducto lagrimal, que es benigna. Pero si además le molesta la luz, aprieta los ojos o la córnea se ve turbia o agrandada, consultá con un oftalmólogo lo antes posible.
¿Es hereditario el glaucoma pediátrico?
En algunos casos sí hay un componente genético. Si en la familia hay antecedentes de glaucoma congénito, conviene contarlo al pediatra y al oftalmólogo para que el bebé tenga un control ocular temprano.
¿Mi hijo va a necesitar anteojos?
Es frecuente. El glaucoma en la infancia puede provocar miopía o astigmatismo altos, y también ojo vago. Corregirlos a tiempo es parte del tratamiento para que la visión se desarrolle lo mejor posible.
¿Cada cuánto hay que controlar a un chico con glaucoma?
Al principio los controles son muy seguidos, sobre todo después de una cirugía. Luego se espacian si la presión está estable, pero el seguimiento continúa durante toda la vida. El especialista indicará la frecuencia en cada caso.

Fuentes y lecturas recomendadas

Contenido informativo elaborado por el equipo médico de Nortvision. No reemplaza la consulta con un oftalmólogo.

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