Cada imagen que ves entra por tu ojo como un rayo de luz.
La cirugía corrige el punto exacto donde esa luz se enfoca sobre tu retina.
Del nervio óptico a millones de conexiones que arman lo que ves.
Sin anteojos de por medio. Así de directo.
No es un lente de contacto ni un anteojo: es una lente intraocular de materiales biocompatibles, calculada milímetro a milímetro para tu graduación. Se coloca una vez y trabaja con tu ojo de forma permanente.
Mide unos 6 mm. Reemplaza al cristalino y se coloca justo detrás del iris: desde ahí toma la luz que entra por tu ojo y la enfoca exactamente sobre la retina. Diminuta, pero hace todo el trabajo.
Según la lente que se coloca, cambian las distancias que enfocás sin ayuda. Cambiá de opción y mirá la diferencia en la misma escena.
Enfoca cerca, intermedio y lejos. La mayor independencia de los anteojos: leer, la pantalla y la calle.
Con los años, el cristalino pierde foco (presbicia). La solución es reemplazarlo por una lente intraocular calculada a tu medida: ambulatoria, con anestesia en gotas y sin suturas.
¿Tenés menos de 50 años? Si tu graduación está estable, tu opción es la cirugía láser (LASIK). Ver cirugía láser
Una lente calculada a medida se coloca dentro del ojo: reemplaza al cristalino, o se suma sin quitarlo (lente fáquica ICL, un procedimiento reversible).
Estudiamos tu córnea, tu graduación y la salud general de tu ojo con tecnología de diagnóstico. Todos los estudios se hacen acá, en un mismo lugar — y con eso definimos si sos candidato y qué técnica es la ideal para vos.








Un procedimiento ambulatorio, con anestesia en gotas y de pocos minutos por ojo. Sin puntos, sin internación. Entrás y salís caminando el mismo día.
La visión se estabiliza en los días siguientes. Te acompañamos con controles pautados para asegurarnos de que todo evolucione como corresponde.
Levantarte y ver el reloj. Nadar, entrenar o viajar sin buscar los anteojos.
Diagnóstico y planificación medidos para cada ojo, no una solución genérica.
Oftalmólogos que te explican cada paso y te siguen antes, durante y después.
La tecnología importa, pero la diferencia la hace quién la usa. Profesionales con experiencia y una instalación pensada para tu seguridad y comodidad.
Porque dónde te operás importa tanto como quién te opera. Un equipo que combina experiencia y tecnología, y te acompaña en cada paso.
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"Es incomodísimo usar anteojos: se te empañan, tenés los reflejos… Dejarlos fue así de rápido."
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"Un lunes ya me estaba operando. Desde que entrás te sentís cuidada al cien por cien."
“La decisión no es sacarte los anteojos. Es dejar de pensar en ellos.”
La única forma de saberlo es una evaluación. Escribinos y coordinamos tu turno.
Escribinos por WhatsApp Respondemos en horario de clínica · Coordinamos tu turno a la brevedad